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23/08/2013 Trabajos fotográficos

CasusoImagen en el Viajero de El País

Del trabajo realizado para Regma, empresa Cántabra, relacionado con los helados, ha sido publicada una de las imágenes en el semanario el Viajero de El Pais, en un artículo de Marta Sainz de la Maza

Helados Regma Helados Regma

MARTA SAINZ DE LA MAZA 20 AGO 2013 -  Imagen Casusoimagen.com 00:00 CEThttp://elviajero.elpais.com/elviajero/2013/07/22/actualidad/1374506227_516935.html

El dueño de Regma, en Santander, tuvo que aprender a hacer helados. No había tradición familiar ni nada por el estilo. Pero aprendió y se puso a hacerlos sustituyendo los saborizantes artificiales con  productos naturales. El resto es historia y bien conocida: su calidad y su éxito son casi una marca de Santander (Bº San Martín, 31), nadie puede pasar por la ciudad sin probarlos –y de entre todos, el preferido por los santanderinos es el jaspeado de moka–.
En Capri (Paseo Pereda, 3) traen las chufas en avión y se permiten hacer frente a la bahía de Santander la mejor horchata del norte. Pero además de la horchata y de sus helados, tienen unos granizados –el de café es un placer– que hacen furor y llenan las calles de paseantes pegados a una pajita. Aunque la horchata sea valenciana, aquí no hay verano sin los puestos de esta bebida.
Si tras tanto frescor queremos un alimento consistente, en la Churrería Rivero, Manuel y Carmen, hacen de la masa todo un arte (General Dávila 66, frente al Parque Jado). Si se les pregunta por el secreto de su éxito lo tienen claro: la calidad del género, mantenida a toda costa o a toda crisis. Harina de la mejor calidad y aceite de oliva virgen extra les permiten hacer unos churros excelentes, y sin lugar a dudas, lasmejores porras fuera de Madrid.
Santander es sobria, ya se sabe; una ciudad que no gusta de exagerar y que tiene la elegancia por lema. Pero el carácter se va abriendo. Y los placeres de la comida callejera se han hecho cada vez más democráticos. Si antes los helados eran un postre para llevar a casa y los churros solo para tomar con chocolate en las meriendas, ahora ya somos capaces de sorber pajitas, chupetear cucuruchos y deleitarnos con churros calentitos paseando por la calle.